'Cuenta una historia que un mendigo comenzó a pedir limosna a la gente y anotaba en una lista cuánto le había dado cada uno. A los pocos días todas estas personas fueron llamadas al castillo Del Rey y se encontraron con una gran sorpresa. Un banquete los esperaba y sobre la mesa de cada uno había 50 veces más de lo que habían dado al mendigo días antes. Resulta que aquel mendigo era el Rey disfrazado, que intentaba recompensar a las personas más generosas de la ciudad.'1
Para muchas personas, el acto de dar no es una parte innata de sus vidas. Algunos consideran que detrás de toda acción solidaria en favor de otro siempre debe haber una recompensa. Después de todo, a cada quien le cuesta esfuerzo, tiempo y constancia ganarse las cosas.
Entonces, ¿por qué impulsar un estilo de vida que califica el acto de dar desinteresadamente como mejor cosa que recibir y/o esperar que otros me den a mí?
Hay 4 razones que demuestran por qué es mejor dar que recibir. No te las pierdas, pues también yo he comprobado que aquí está el secreto de la felicidad.