Sería absurdo creer que en una relación de pareja todo es amor. Ni siquiera las personas más afines, compatibles, educadas y/o nobles pueden escapar a los conflictos. Estos siempre se presentarán cuando dos personas deciden unirse en una relación. ¿Por qué? Porque no existen dos personas exactamente iguales; ni siquiera las llamadas 'almas gemelas' que presumen por tener tantísimas cosas en común el uno con el otro.
Una pareja se conforma de dos mundos, en donde cada uno posee gustos, hábitos, intereses, aficiones, valores y creencias propias y muy arraigadas. Aunque en esa diversidad ambos pueden tener puntos en común, inevitablemente habrán diferencias que pueden, o ser aprovechadas para construir una relación rica y exótica, o generar conflictos y desacuerdos.
Con esto, llegamos al punto central de nuestro tema: La forma en que se resuelven los conflictos en pareja determina la calidad de la relación. Si el dialogo, la comprensión y la conciliación desinteresada son los metodos que se emplean para solucionar los problemas, entonces podemos pensar en una relación saludable que va por buen camino.
Pero sabemos que muchos no usan estos métodos para arreglar sus diferencias. Cuando en una relación se acude a la violencia y al maltrato para solucionar conflictos, entonces hablamos de una relación tóxica que no debería proseguir.
Por esa razón, traigo para ti el Violentómetro ¿Quieres saber qué es? Descúbrelo a continuación